miércoles, 26 de diciembre de 2012
lunes, 27 de agosto de 2012
ESA ERA LA LEY
sábado, 22 de mayo de 2010
EL BIZCOCHO ALEJANDRA-JON

Como sabemos que os gusta la cocina queremos regalaros una receta que ha sido creada después de consultar con los mejores cocineros especialistas, en cómo hacer bien un Bizcocho de Pareja que dure por siempre…
Os avisamos que no hay medida para los ingredientes. Cuánto más echéis mejor…
Para conseguir un buen Bizcocho de Pareja, batiremos el Amor con la Alegría y cuando estén bien mezclados añadiremos la Comprensión con la Ternura. Una pizca de Paciencia nunca le va mal.
Ah, y el Ingrediente que no puede faltar es el Secreto. Ese que sólo sabéis vosotros dos… Quizás… ese momento en San Juan de Gaztelugatxe, quizás…
Batiremos hasta que el preparado sea completamente homogéneo.
Se recomienda intentar que el Trabajo acabe siendo como un Juego…
Untaremos de Amistad el molde en el que vayáis a cocinar vuestra historia de amor y lo espolvorearemos con una ligera capa de anti-enfados.
Volcaremos la mezcla sobre el molde y lo introduciremos en el horno del corazón durante el tiempo que vosotros creáis conveniente.
Desmoldaremos y dejaremos que se asiente.
Si después conseguimos rellenarlo de Complicidad y lo cubrimos con guindas de Sonrisas, quedará mucho mejor.
¡Buen provecho Alejandra y Jon!
22 de mayo de 2.010
miércoles, 12 de mayo de 2010
CAMINO GRIS
Pasas inadvertida agarrada a la barra metálica que te ayuda a sostenerte. Llevas veinte años haciendo el mismo viaje, cinco días a la semana. Pocas veces consigues asiento. En la estación anterior a la tuya siempre entra mucha gente.
Fuera de este metro te ocurre lo mismo, siempre llega antes alguien que ocupa el lugar que tú querías.
Te ocurrió con tu hermana mayor. Cuando tú llegaste a la vida, tus padres estaban demasiado ocupados en ella. Casi ni te vieron. Ella brillaba. Tú eras gris.
Faltan diez minutos para que tengas que bajarte. Andarás medio kilómetro y una máquina de fichar te esperará en la puerta.
Después ocho horas en una cinta llena de tuercas, que tú deberás introducir en cajas con movimiento de robot. El puesto de encargada ya lo has olvidado. A la largo de estos años siempre otra ha llegado a él antes que tú.
Anuncian tu parada por megafonía. Las puertas se abren.
Tú sales la última.
domingo, 15 de noviembre de 2009
LAS ESTADÍSTICAS

Y empecé a entretenerme en apuntar todo lo que hacían mis hijos, y comencé por contar las veces que me llamaban cada uno, y a final de mes analizaba los totales.
Lidia me ha llamado cinco veces, son pocas claro, pero este mes la niña se le ha puesto enferma, y es natural no habrá tenido tanto tiempo.
Pero Luis no tiene perdón, sólo diez veces, una llamada cada tres días, y ahora dirá que ha sido por trabajo. Y sé que sólo ha volado una semana, los pilotos han tenido huelga casi todo el mes. No sé lo que habrá hecho.
Mi Juan en cambio, siempre tan cariñoso. Todas las noches una llamadita, aunque sea corta. Él siempre antes de entrar en el pub me llama. Para que luego digan sus hermanos que es una bala perdida.
Cuando la estadística de las llamadas no me llenó, empecé con sus visitas, y después con los regalos que me hacían, y cuándo, porque no era lo mismo los regalos de compromiso en fechas señaladas, como los que llegan sin ser esperados.
Juan este año me ha mandado flores diez veces, porque claro, me ha visto un día sí y otro no, y se me ve deprimida. Lidia, si no es en mi cumpleaños o en Navidades, no hay regalo que valga. Y Luis, de ese mejor no hablamos, sus regalos siempre llegan con retraso, y porque se lo recordará Juan.
Y así contando una cosa y la otra se me pasaron dos años, y no hubiera sido malo, si sólo hubiera contado, pero no, empecé a decirle a Luis que poco me llamaba, y por qué no venía a verme; y además de contar también comparaba.
Porque hijo, tu hermano Juan también está muy ocupado, pero te puedo decir las veces que me ha llamado este mes, y el número de visita .Cortas, pero ha venido.
Y Luis se enfadó, y su estadística empezó a bajar, y luego la de Lidia.
Ya sé que los niños te absorben pero nunca vienes. Y yo no quiero ir a tu casa. No quiero ser un estorbo, ni molestar. Que tu marido no dice nada, pero sé que cuando voy no está diríamos a gusto. Que se le nota en la cara.
Entonces Juan tuvo el accidente, y ya no pudo llamarme, ni escucharme, ni regalarme.
Y ahora pienso, y si no hubiera contado todas sus vidas, quizás ahora no tendría una vida con la estadística en negativo.
sábado, 21 de febrero de 2009
CARNAVAL COTIDIANO

Esto va dedicado a ese…
que con movimiento autómata se viste
con el disfraz gris todas las mañana antes de salir de casa…
Esto va dedicado a ese…
que se pone la máscara de otro día más…
Esa que tapa los ojos que trabajarán sin parpadear…
Durante… horas y horas…
Esto va dedicado a ese…
Que se coloca la capa que cubre al ser que lleva dentro…
A ese, al que no le dedica mucho tiempo…
A ese, que llega a convertirse en un extraño…
Esto va dedicado a ese…
Que cambia su disfraz cuando llega a casa…
Porque ahí…
Comienza su segundo trabajo…
Esto va dedicado a ese…
Que a pesar de todo…
Intenta disfrutar con cada uno de los disfraces de su día…
Esto va dedicado a ese…
Que cuando se desnuda…
Cuando nada cubre su cara…
Comienza a vivir su Carnaval cotidiano…
sábado, 14 de febrero de 2009
DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD...

es ese día en el que se hace figuritas con masa de sal…
El día de los enamorados,
es ese día que se convierte en domingo con churros…
El día de los enamorados,
es ese día en el que los adultos juegan a los catetos…
El día de los enamorados,
es ese día que se vive entre abrazos…
El día de los enamorados,
es ese día en que los problemas se quedan fuera y vives en una isla…
El día de los enamorados,
es ese día en el que confías tus secretos al otro…
El día de los enamorados,
es ese día en que aceptas a quien te acompaña, tal y como es…
El día de los enamorados,
es hoy…
fue ayer…
y será mañana…
Si uno quiere que lo sea…
sábado, 13 de diciembre de 2008
LA NORIA
jueves, 11 de diciembre de 2008
EFRÉN VÁZQUEZ ¡CAMPEÓN!

Él sabe que el momento ha llegado.
Sus padres también.
Muchos años preparándose para ese día.
Efrén se subió por primera vez a una moto a los cuatro años.
Fue tanta la ayuda que recibió de sus padres…
Fue tanto esfuerzo el que él realizó…
Que ahora los que le conocemos desde pequeño…
Los que tenemos el gusto de haber estado con su gato Isidoro…
Ésos… Nosotros… Los que solamente le hemos seguido…
Queremos decir que estamos muy orgullosos de ti…
Y de tus padres…
¡Felicidades Campeón!
Nota para su madre:
Estoy segura que un día de éstos… saldrá en televisión ese primer video de Efrén encima de una moto… y de fondo tú… anunciando el Cola Cao de los Campeones.
Un abrazo enorme para todos vosotros
Efrén, Campeón de España de velocidad en 125cc
domingo, 30 de noviembre de 2008
LA MUERTE

La muerte siempre intenta
llegar antes para sentarse
en un butacón al lado de tu cama.
Si te ocurre eso es que has tenido suerte.
Cuando no le da tiempo
puede que te recoja muerto
en el frío de la calle.
Quizás llegue en el momento en que,
tu pareja o quien lo fue,
acabe de decidir que no debes vivir.
A lo mejor, recoge las balas arrojadas
hacia ti, por alguien que lucha por lo que cree
que son sus ideales.
Da igual en qué parte del mundo.
A veces es tal la cantidad de los caídos
que ella no tiene tiempo ni de recordar sus
rostro.
La muerte lleva demasiados años trabajando en la Historia,
en tu historia, en mi historia…
Está cansada.
Pero no tiene fecha prevista para la jubilación.
miércoles, 29 de octubre de 2008
LA BELLA DURMIENTE…

Y si a los Reyes Magos nunca les llegan nuestras cartas pidiendo regalos…
Y si Las hadas no pueden conceder deseos porque no existen.
Y en cambio sí que viven Las brujas que te conceden deseos no deseados…
Y si La Bella durmiente mordió la manzana y murió envenenada…
Y si la Lámpara de Aladino no tiene genio…
Y si a la madre de Bamby no la mató un cazador y llevamos años
llorando por ese momento…
Y si al Lobo Feroz no le gustaba comer abuelitas.
Porque siempre prefirió una oveja tierna…
Y si el Ratoncito Pérez no se entera cuando se nos cae un diente.
Y si nunca ha salido de las alcantarillas donde mora…
Y si Las Sirenas no viven en el mar.
Y si sólo se alojan encima de ambulancias, coches de policía, y camiones de bomberos…
Y si Cenicienta limpió toda su vida la casa de su madastra.
Y si cuando murió ésta, limpió la de sus hermanastras.
Y si…
sábado, 25 de octubre de 2008
DE AMORES Y MACETAS

Este relato lo edité en el libro "Caríbdís" en un taller donde habitaban mujeres de todas las edades. Desde 30 hasta 70. De lo más enriquecedor.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
TODO ES POSIBLE
martes, 29 de julio de 2008
LA CASA DE LAS CAJAS
Rodolfo Lampierre tenía empaquetada toda su vida en cajas. Como su mejor y única amiga tuve la obligación, una semana después del entierro, de ir a su apartamento a poner en orden todas sus cosas. No hizo falta, él ya lo había hecho.
Siempre fue muy celoso de su intimidad y, aunque fuera extraño, nunca me había invitado a su casa.
La angustia se apoderó de mí y fui incapaz de abrir las cajas fuertes de sus secretos. Salí y me dirigí hacia otra habitación, era su dormitorio; una cama pequeña se encontraba en el centro del inmenso cuarto. Cama en la que parecía extraño que pudiera tener cabida Rodolfo con su corpulento armazón. Era extraño ver esa diminuta cama sola en el epicentro, sin mesilla, sin lamparilla, cubierta con un mantón de Manila negro. Como en el salón, pero sólo contra las paredes, se encontraban bordeando toda la habitación más cajas; pero aquí sólo de color negras. A mano y con letras torpes delataban sus contenidos: el arco iris, vejaciones en la niñez, deseo de amor, los silencios de mi madre, la dominación de mi abuela, el hombre de mi vida, mis miedos a las mujeres, mi vida en solitario...
Salí corriendo hacia lo que supuse era la cocina. Abrí las puertas intentando buscar un vaso para beber agua, me ahogaba, pero también allí todo estaba empaquetado en cajas.
La casa de cajas me hizo huir.
Mientras caminaba por la calle intentando que me diera el aire, me di cuenta de su última ironía: en su testamento había dejado escrito que no quería ser enterrado. Rodolfo había renunciado a reposar en su última caja.
jueves, 26 de junio de 2008
ESCUCHADORA DE ABRAZOS

Algunos tardan años en encontrarlo.
Otros no llegan a verlo nunca.
Lucía lo descubrió al poco de asomarse a este mundo.
Debajo de ella se encontró a una señora tumbada.
Se notaba que había hecho un gran esfuerzo.
Estaba sudando.
Lucía escuchó cómo esa mujer necesitaba ser abrazada.
Y lo intentó. Estiró sus diminutas manos.
Alargó sus pequeños brazos.
Pero se dio por vencida al darse cuenta que le era
imposible rodear todo ese enorme cuerpo.
Ése fue el único abrazo que escuchó en su vida y que no pudo dar.
Cuando fue al colegio poco a poco todos supieron que escuchaba abrazos.
Y se ponían cerca de ella cuando necesitaban
sentirse protegidos.
Creció y le ocurrió lo mismo con las amigas.
No hacía falta que ellas dijeran nada.
Lucía sabía cuándo debía envolver abrazos en papel de regalo.
Hubo pocos hombres en su vida.
Pero los que fueron, supieron lo que era recibir un abrazo
en cajas sorpresas de positiva energía.
Lucía fue y sigue siendo… Escuchadora de Abrazos.
Todos nacemos con un don.
Algunos tardan años en encontrarlo.
Otros no llegan a verlo nunca.
¿Y tú?
¿Sabes ya cuál es el tuyo?
viernes, 23 de mayo de 2008
SUS MANOS EN MI MANO

Estoy sentado al lado de su lecho, sosteniendo en mi mano sus manos ahora inertes. Ha muerto físicamente, lo sé, aunque no difiere mucho su actual imagen de la que recuerdo desde niño. Su tez blanca, casi pura, envolvía el violeta de sus pupilas. Los labios siempre cerrados, esperando, y sabiendo que los de mi abuela hablarían por ella.
Quiso Dios que no nos pareciéramos; donde en mí puso obesidad, a ella le colocó justo la piel para cubrir su esqueleto. Le regaló belleza, aunque fría. A mí, ni eso.
En mi niñez siempre me preguntaba qué le habría ocurrido para no querer nunca salir de casa, qué le había sucedido para pasarse las horas con la mirada fija en una fotografía supuestamente de mi progenitor, el valiente teniente francés Lampierre, según los relatos de mi abuela.
Juro por Dios que, desde mi adolescencia hasta hoy, he intentado despojarla de su autismo. Le he expresado con mis ojos y con mis manos el amor que le profesaba; también he retirado mi mirada cuando sabía que ella podría intuir la compasión que se dibujaba en ella.
Al envolverme la mano con sus manos en el silencio de la tarde, me ha regalado su mayor muestra de afecto. Después, un suspiro.
Otra pequeño o gran momento de mi hijo literario “Rodolfo Lampierre”
Este relato lo edité en el libro "Crónicas de Fábulas e Dezires" en el "Taller de escritura creativa Alfa"
domingo, 18 de mayo de 2008
Y NOS SALIÓ PELO...

Érase una vez un país inmenso que ocupaba toda la tierra. Las personas que lo habitaban eran como nosotros, pero con una peculiaridad: Eran todos calvos. Mujeres y hombres, jóvenes y ancianos, todo calvos.
La historia que os voy a contar comenzó un mes de julio brillante. El príncipe Rodolfo iba a casarse con la princesa Priscilla. Todo el pueblo estaba contento y celebraron festejos por todo el país.
En la capital del reino todo estaba preparado para el enlace. Como era el único país del mundo no podían venir Reyes de otros países, ya que no existían, así que las personalidades más importantes estaban invitadas. A primera hora de la mañana empezaron a llegar: las brujas, seguidas de las hadas madrinas, curanderos, sabios, bailarines, actores y demás.
Cuando llegó la princesa Priscilla al altar ya le estaba esperando el príncipe Rodolfo. La brillantez en la cabeza de todos los asistentes iluminaba todo el palacio. Sólo, por su rango, los Reyes portaban en sus cabezas las coronas imperiales.
En el momento que los novios afirmaron que querían ser el uno para el otro, y en medio de los aplausos, apareció La Bruja mala Sigfrida. Con paso firme recorrió todo el pasillo hasta llegar donde estaban los contrayentes, y dirigiéndose al príncipe Rodolfo le dijo:
— Yo siempre pensé que te casarías conmigo y por ignorarme así, yo os maldigo y os digo: Que todos los hijos que tengáis tendrán en sus cabezas pelos como los que cubren al león.
Y así ocurrió, a los nueve meses nació su primera hija, con toda la cabeza cubierta por pelo negro. Vanos fueron los intentos de las brujas buenas para contrarrestar el conjuro de La Bruja Sigfrida. La nueva princesa creció, y con ella el pelo de su cabeza. Lo mismo les sucedió a los siguientes hijos de los príncipes. Todos y sin excepción nacieron con pelo en la cabeza.
La vergüenza de los infantes, entre todo el pueblo calvo, era grande. No querían jugar con otros niños, y poco a poco se encerraron en palacio. Sus padres apenados, pidieron ayuda a La Hada Madrina Celeste. Esta se hizo protectora de los pequeños, y después de pasar una temporada con ellos comunicó a los príncipes que la única solución que había para que los niños salieran de su encierro, era que todo el pueblo, jóvenes y ancianos, mujeres y hombre fueran ungidos por un ungüento que les hiciera crecer el pelo. Y de esta manera todos serían iguales.
Este fue el origen por el que todos tenemos pelo en la cabeza. Aunque también ocurre que quien pierde su Hada Madrina, va perdiendo poco a poco el pelo de su cabeza.
domingo, 11 de mayo de 2008
ME HE DESPERTADO CON SABOR A MUERTOS

Pero tenían vida.
Los he visto en mis sueños.
Y allí me hablaban.
Me cogían de la mano.
Me hacían rosquillas.
Me cocinaban.
Me contaban un cuento.
Me regañaban.
Me hacían churros.
Me llevaban a pescar.
Me roncaban cerca.
Me llamaban “Mi amazona bella”
Me hacían trampas a las cartas.
Yo… Los besaba…
jueves, 1 de mayo de 2008
RODOLFO LAMPIERRE
Su abuela estaba en la sala de cine viendo “La dama de las Camelias”, donde disfrutaba con su idolatrado Rodolfo Valentino, cuando fue avisada por el acomodador de que su hija acababa de parir en los lavabos.
Luisa Fernanda, así se llamaba la puérpera, había corrido hacia el mingitorio por un fuerte dolor de tripas que había sufrido. Jamás pensó que a sus seis meses de embarazo iba a traer al mundo al hijo que llevaba dentro; y mucho menos, en el lugar destinado más a los finales que a los principios.
Rodolfo Lampierre, que así fue nombrado por su abuela entre orines y demás desechos, fue llevado urgentemente al hospital.
La sorpresa de su nacimiento fue muy comentada en la sociedad donde se movían su abuela Enriqueta y su frágil madre, Luisa Fernanda, ya que nadie había conocido hombre que cortejara a Luisa Fernanda “La poco agraciada”, como se la conocía en los corrillos del baile.
Enriqueta, la abuela, el día que se dio cuenta del estado avanzado en que se encontraba su hija quiso conocer el nombre del culpable, algo que nunca pudo obtener. Para acallar los rumores decidió poner a su nieto un apellido francés que había oído en una película y que, junto con el nombre de Rodolfo, le daba juego para poderse inventar el final triste y anticipado que habría sufrido su imaginado yerno.
Cuando Rodolfo ya tuvo uso de razón conoció a través de la abuela su condición de sobrino-nieto de Rodolfo Valentino, además de ser hijo del valiente teniente francés Lampierre, asesinado cruelmente por un grupo de desertores durante la Segunda Guerra Mundial. Todos estos inesperados avatares habían impedido al progenitor cumplir su palabra de caballero.
Así, entre las fantasías de grandeza de su abuela Enriqueta y el mutismo y sumisión de su madre, creció Rodolfo Lampierre. Tampoco su exceso de peso y su carácter reservado ayudaron precisamente a las relaciones con los compañeros de clase.
Ya en la adolescencia le brotó una sed inagotable por los personajes históricos. Con lo que aprendió en los libros y aplicando la operación de restar, pudo darse cuenta de la falsedad sobre su padre que siempre le había contado su abuela Enriqueta. Sin embargo, nunca le reprochó sus mentiras y la dejó vivir en sus fantasías. También imitó, sólo aparentemente, la misma sumisión de su madre.
Dedicó todo su tiempo a pasar de un curso a otro, incluso a veces dos a la vez. Se enamoró del ordenador, y con él se ganó la vida; mediante él contactó con personas del mundo entero a las que contaba, imitando a su abuela, mil historias fantásticas de sus diferentes vidas. Su trabajo lo hacía en casa por lo que no tenía la necesidad de salir fuera. Sólo lo hacía para ir al cine a ver películas antiguas. En una de ellas, un día que proyectaban “El hijo del Caid” de Rodolfo Valentino, cincuenta años después de su nacimiento, murió de un infarto, en el retrete.
Rodolfo fue mi primer hijo literario. Y por ello le tengo un cariño especial.
Tengo más historias de él en el cajón… Otro día os contaré más cosas de él…
Este relato lo edité en el libro "Crónicas de Fábulas e Dezires" en el "Taller de escritura creativa Alfa"
jueves, 24 de abril de 2008
AGRIPINA
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Agripina aprendió a contar a la edad de cuatro años y se dio cuenta de que el mundo estaba lleno de cosas y personas que se podían contar y contaba el número de garbanzos que le ponían en la mesa, y los de su hermana; y contaba las páginas del periódico cuando era pequeña y aún no sabía leer, su hermana sí; y contaba las esquelas para poder decir cuántos habían muerto, aunque no supiera sus nombres, y el número de fotos que aparecían, y el número de palabras de la primera página. A más palabras, más importantes son las noticias, pensaba ella. Y contaba los vestidos que tenía, y los de su hermana; y los chicos que le pedían baile, y a su hermana; y los tiestos que tenía en su casa, y en la de su hermana; y las veces que su marido la llevaba al cine. Su hermana no tenía marido.
Y contaba los botes y las latas en su cocina, y en la de su hermana; y las figuritas en su salón, y en el de su hermana. Y quien tenga más, mejor será, pensaba ella, y fue acumulando vestidos floreados, y zapatillas de felpa, y cuadros de vírgenes, y muebles de formica, y tapetes de ganchillo, y flores de plástico. Y contaba, y tenía más que su hermana.
Y contaba el número de vecinos de su edificio, y el número de coches que tenían, y el número de hijos, y contaba y tenía más que su hermana. Y contaba el número de amigos de sus cuatro hijos, y sus novias, y los miembros de la familia de las novias, y las casas que tenían, y la plata de sus salones, y las toallas en el baño, y el número de electrodomésticos, y las lámparas de lágrimas. Su hermana no tenía hijos.
Y contaba las veces que su hermana iba al teatro, y las que se iba de vacaciones al extranjero, y el número de prendas de marca que se compraba, e intentaba compararlas con sus veces y con sus números, y su hermana siempre salía ganando.
Y empezaron los achaques y las enfermedades y Agripina los contaba: los de ella y los de su hermana y Agripina ganaba, y eso le gustaba. Y contaba las recetas y las cajas de medicamentos: las de ella y las de su marido, y tenía más. Pero su marido se murió, su hermana no tenía marido, y contaba una y otra vez las tarjetas de pésame y las coronas de flores que enviaron al funeral, y el número de asistentes, y luego se lo contaba a sus amigas, amigas que ya había contado, y a las de su hermana, y contaba y su hermana tenía más amigas, pero no tenía tarjetas de pésame, ni tampoco coronas de flores.
Ayer su hermana ha muerto. Y hoy han llegado las tarjetas de pésame y Agripina las ha contado, y las coronas de flores, y los asistentes al funeral, y ha contado, y su hermana tiene más, y ha contado otra vez las enfermedades y su hermana tenía menos, y tampoco nunca tuvo hijos, ni marido, y Agripina sí, y ha contado los años que lleva contando y son setenta y puede seguir contando y su hermana no, y ha contado todas las cosas que ha contado de su hermana, y ha parado de contar. Porque ya no tiene con quién comparar lo que contaba. Porque ya no tiene qué vivir, ni qué contar, si no es en el pasado. Porque ha ganado la última cuenta, pero no sabe para qué.
Este relato lo edité en el libro "Cuentos Cardinales" en el "Taller de escritura creativa Alfa"
Agripina cuenta… cuenta… demasiado… y compara…
¿Conoces a alguien así?





