
La muerte siempre intenta
llegar antes para sentarse
en un butacón al lado de tu cama.
Si te ocurre eso es que has tenido suerte.
Cuando no le da tiempo
puede que te recoja muerto
en el frío de la calle.
Quizás llegue en el momento en que,
tu pareja o quien lo fue,
acabe de decidir que no debes vivir.
A lo mejor, recoge las balas arrojadas
hacia ti, por alguien que lucha por lo que cree
que son sus ideales.
Da igual en qué parte del mundo.
A veces es tal la cantidad de los caídos
que ella no tiene tiempo ni de recordar sus
rostro.
La muerte lleva demasiados años trabajando en la Historia,
en tu historia, en mi historia…
Está cansada.
Pero no tiene fecha prevista para la jubilación.